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“Sexualiza a las niñas” El lado oscuro de la tendencia Coquette es peor de lo que imaginas

La tendencia Coquette tiene varios aspectos problemáticos y el más peligroso es hacer de las niñas un objeto erótico y crear trastornos alimentarios.

Natalie Portman vestida de colegiala en 'V de Vendetta' y evocando una imagen provocativa para el abuso de menores con la que ligan a la tendencia Coquette

Si bien la tendencia Coquette (abrazar una hiperfeminidad clásica y barroca, con moños y rosado) es viral ya en Latinoamérica y para algunos analistas de moda evoca un empoderamiento al rescatar una feminidad y sus códigos aplastados por la misoginia desde los años 2000, para otros analistas tiene un lado más oscuro: la sexualización de las niñas y por supuesto, la apología a la pedofilia, entre otros problemas.

Esto, a pesar de la reinterpretación empoderante donde una mujer puede ponerse lo que quiera sin ser culpada: al fin y al cabo, a los niños también los abusan. Pero hay códigos que aún así, no se escapan de un male gaze que muchas quieren confrontar a través de su estilismo personal.

Ahora bien, la tendencia se liga a figuras como María Antonieta, pero para muchos es inevitable en pensar en personajes como ‘Lolita’, la joven abusada de la controvertida novela de Vladimir Nabokov, y que es un clásico literario, donde tenía esta estética ‘inocente’ de moños, rosa y vestidos blancos. Pero al fin y al cabo, una niña de 12 años que es víctima del abuso sexual de su padrastro.

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Este nombre inevitablemente pasó a la subcultura japonesa que se adapta en Latinoamérica y que sería el “Coquette” original. Perturbadoramente, si bien las ‘Lolitas’, tienen más códigos victorianos y han luchado por décadas por desligarse de todo aquello haciendo de su subcultura un homenaje a la feminidad más tradicional y decimonónica, no dejan de compartir ciertas características: esa estética de la Lolita de Nabokov y sus vestidos y moños. Su voz y comportamientos “suaves”, de niña. Su “inocencia”.

Cosa que también se ve en películas como ‘V de Venganza’, con Natalie Portman evocando perturbadoramente a una niña antes de vengarse de un político.

Ahora bien, en varias universidades de renombre han salido análisis desde 2022 que inevitablemente muestran cuán problemática es la tendencia Coquette.

Moda Coquette: pedofilia y glorificación de cuerpos ultra delgados

En la era donde se glorifica el Y2K, incluso en sus aspectos más problemáticos, como la talla cero y la anorexia (han vuelto las cuentas Ana y Mía que glorifican trastornos alimenticios, se les ve en Twitter), la estética Coquette, sin duda, celebra cuerpos delgadísimos y blancos.

Y por supuesto, como en TikTok nunca se problematiza ni se investiga el origen de las cosas (así pasó con el old money), no se habla de lo problemático que es evocar la sexualización de la niñez.

“Debe quedar claro que el Coquette tiene sus raíces en la pedofilia, lo cual es más que un poco inquietante. Pero, ¿está causando daños actuales a los usuarios de Internet? La respuesta es sin duda sí; El lado oscuro de esta estética es aún más profundo”, escribe el periodista Simon Policy en la Universidad de Berkeley.

“Hay muchas formas críticas en las que esta tendencia daña activamente a las personas en Internet. La estética representa la pequeñez infantil como un rasgo deseable y atractivo. La piel pálida y delgada se coloca en un pedestal y se la trata como la encarnación de la inocencia y la pureza”, afirma.

“Este estilo de moda hiperfemenino suele excluir la diversidad en muchos aspectos. La moda Coquette idealiza y sexualiza los pesos no saludables, lo que a su vez erotiza los trastornos alimentarios. Esta estética es atroz en todos los sentidos, desde su origen hasta su romantización moderna de los ideales pedófilos y excluyentes, y no puede seguir disfrazándose de una expresión inocente de uno mismo”, expresa.

No es un sesgo moral tipo “piensen en los niños”. Otros puntos de vista coinciden con el periodista.

Tendencia Coquette 2024: sus orígenes en Internet y por qué la pedofilia se hizo moda aesthetic

“La moda hiperfemenina ha sido criticada ampliamente en las redes sociales por no incluir a personas de color y una variedad de tipos de cuerpo, hasta el punto de que algunos creen que fomentan los trastornos alimentarios y estándares poco realistas. Los modelos a seguir de moda hiperfemenina antes mencionados son, de hecho, mujeres blancas y delgadas”, argumenta Justina Roman en un artículo para la Universidad de Cherwell.

Por otro lado, que la estética sea referente del personaje Lolita, no es nuevo. En Tumblr, ya en los años dosmiles, existían comunidades de mujeres que evocaban esta estética y se basaban en las adaptaciones cinematográficas, ignorando su trasfondo. Esto se llamaba Nymphete. Pero esta se iba más en el sentido de normalizar esa desigualdad de poder.

Pero también hablaban de películas donde las adolescentes se enamoraban de hombres mayores, como ‘Belleza Americana’ y ‘El Perfecto Asesino’. Y letras de Lana del Rey que relacionan el tema.

Ahora bien, autoras como Miskhka Hoosen afirma que hay muchas mujeres criadas en la web que se identifican con Lolita y que construyen su propia narrativa. Eso pasó en Tumblr hace casi ya una década. Algo en lo que también insisten las seguidoras, que tomaron del Cottage core mucha de la inspiración para crear esta tendencia.

“Las niñas que han experimentado abuso y violencia, sostiene Hoosen, se sienten apegadas a las imágenes de Lolita y su niñez –las gafas de sol, la cadena de margaritas, las coletas– porque les recuerdan la inocencia que ella y ellas perdieron. Y esgrimen estas imágenes como armas para atormentar a sus abusadores con el conocimiento de sus acciones. Lolita era una niña y yo también. Mírala. Mírame. Míranos, con nuestro brillo labial color cereza y nuestros vestidos a cuadros. Los estamos recuperando de tu mirada fetichista. Ya no son objetos sexuales que existen para tu placer pervertido, sino nuestros, símbolos de nuestra niñez, que nunca podrás destruir por completo”, afirma la escritora Pavani Ambagahawattha, citando a la autora.

Pero esta también habla de otros autores ,como Sarah Cleaver, donde se habla de esta misma mirada: se fetichiza a una joven que fue abusada.

Ahora bien, sabiendo esto, hay muchas aristas: las mujeres no pueden ser culpadas por lo que visten. Los hombres tienen muchas responsabilidades. Pero sí es indudable pensar que hay una historia (adentrarse en las categorías de consumo de porno daría otra pista, sobre todo al hablar de lo asociado a lo femenino e infantil que va lejos de esa feminidad tradicional, pero que se asocia) cultural a través de la mirada masculina que muchas combaten ahora.

Y ahora que la tendencia es comercial, ¿cómo será posible no pensar en estos referentes a la hora de reproducirla? ¿Qué opinas al respecto?

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